Solía comenzar con un saludo, o un hace mucho que no te escribo, pero hoy comienzo diferente, porque hoy soy diferente, porque lo he sido cada día desde que te conozco. Cierto es que el tiempo ha pasado y que hay tantos cabos sueltos y tantas ideas que no tienen orden dentro de mis teorías sobre el universo…
Hay días que pienso que estoy loco, que vivo extrañando algo que no existe. No lo sé. Hoy por hoy mi vida es en gran parte lo que he querido, hay algunas piezas que encajar y algunas decisiones y caminos que encauzar. Es demasiado complicado pensar en las decisiones del otro, no sé que piensas, ni cuales son tus planes…. creo que nunca los supe y que tal vez nunca los sabré y no creo que sea falta de comunicación si no que creo que ni tú lo sabes.
Hace poco comprendí[creo que te lo dije] que en realidad no se puede tener todo en la vida; bien dicen que nada es gratis y es que la vida te cobra con petróleo lo que cuesta el agua.
Hay decisiones en la vida que son muy complejas y peligrosas, como cuando decidíentregarte todo sin esperar nada sin pensar que tal vez un día me encontraría deseoso de poseer por lo menos la soberanía de mis exhalaciones. ¿Sería egoísmo, ingenuidad o estupidez? Un poco de todo y al mismo tiempo de nada, como todo lo que hasta el día de hoy se ha referido a ti: sólo ambigüedades.
¿Qué hacer con semejante situación? La respuesta es que no existe semejante situación, no existe porque no ha habido pautas para establecerla, porque no ha habido negativas ni afirmaciones, apenas unas cuantas palabras y algunas acciones, que bien como diría alguien por ahí: ‘que me no me amas, niégamelo, pero dilo con los ojos porque los labios no hablan lo que siente el corazón”.
De mis locuras tejida una bufanda y de mis extrañas reacciones, un libro. Incluso este texto formará parte de las sinrazones y delirios que generé a partir de tu mirada y esa sonrisa…
De mis pendejadas mejor no hablo, aunque sé que tengo el mérito de por lo menos haberlas consumado y de haberte escrito cien poesías para negarlas al final. Y es que dentro de todo soy humano, más humano de lo que alguna vez pensé que podía ser.
El dolor se vuelve costumbre, contrario a lo que la gente pueda pensar, por lo que mi bienestar no significa que no me duelas, sino que he apredido a vivir con el dolor que me provoqué yo mismo con mis conjeturas, con mis ideales. Y es que al final entiendo que uno no puede amar por voluntad asícomo no se puede olvidar por intención…