no es en los sinsabores
sino en los mortales silencios,
que además,
tuviste el enorme descaro
de dejar bajo mi almohada;
no es en las promesas
-que pensaste-
ni en los planes
-bien, lo acepto-
sino en las frases
que esperaba
fueran sensatez
que no inocencia;
las ojeras,
no las adjudiques
que hay diez mil batallas
más
que resolver de noche;
y entre las sombras
no busques más,
el camino, lo conoces
ni dejes migas de pan,
que en el bosque de mi cuento
hay aves.
PD las imágenes que a continuación se muestran no están relacionadas con el contenido escrito