me quedo bien clavado con una idea. Todo esto surgió a partir del post anterior y de mi muy arraigada costumbre de ver las noticias a la hora de la comida, ya sea en la versión de Lolita Ayala/Diane Pérez o en la de Lourdes Ramos - codificada para chilangos. El caso es que no deja de asombrarme -y quizá azorarme- el fetichismo que los mexicanos profesamos, y aunque esn esta específica ocasión puedo sentirme muy complacido por no pertenecer al grupo en cuestión, sé que de un momento a otro me veré en vuelto en algún caso semejante.
El fetichismo del mexicano es aplicable a todo, pero claro, es más fácil profesarlo cuando hay alguna moda, por ejemplo con el Papa. El Papa falleció, pobre, sí, fue un suceso de importancia mundial, de énfasis para los católicos, pero ¿qué hicieron los mexicanos?, sacaron el papamóvil (o sería papamobile?) y se congregaron en las calles del D.F. para verlo dar su última vuelta… okey okey, estaban conmocionados, tenían un tapón de congoja que les impedía pensar claramente, pero oh! sorpresa! HABEMUS PAPAM!!, y entonces nombran al nuevo señor y ¿qué hacen los mexicanos?, descubren que el nuevo Papa, pero antes de ser Papa, vino a México y estuvo en GDL, y lo investigan hasta poder mostrar en la tele en cadena nacional todas las fotos de la gente con el nuevo-papa-antes-de-que-fuera-papa-pero-fue-papa-al-fin-por-eso-es-importante y que ésta es la cama donde durmió y éste el piso que pisó, el cielo que lo cobijó y el aire que respiramos fue respirado alguna vez por él también…
Y éstos son los ejemplos de moda, nadie sabe lo que nos depare el futuro o en lo que pueda convertirse el rayito de esperanza alias AMLO. Si hay un Dios, que nos ampare de nosotros mismos…