quiero olvidarme sin el silencio que involucra todo. quiero borrar las hojas y cortar los tallos que aún se enredan en mi lecho, limar las piedras y llenar las cuencas donde mis días se pierden irremediablemente
¿cómo hacer para encontrar razones donde sólo quedan fechas? Qué mal!, dos, siete, doce días y parece que no me hubiera movido un milímetro.
no importa cuan cortos sean los días o cuántas las actividades, la vida podría terminar de escurrirse tras la almohada y yo sigo instalado en lo mismo de siempre, en la pregunta básica que me he hecho desde que tengo memoria virtual. Lo curioso del caso es que no se supone que el switch de mis divagues siga presente. de una u otra manera no está pero siempre encontraré alguna manera para encontrarle un hueco en mi agenda. visiting hours are 9 to 5 but if I show up at 10 past 6 well I, already know that you’d find some way to sneak me in…
pedacitos… eso es lo que queda al final ¿no?, y hasta parece que me estuviera arrastrando por los pasillos de la desesperanza y la frustración, cuando en realidad empiezo a creer que me existe un futuro…. qué drama conmigo! y que poca necesidad en realidad, tal vez sean los ánimos e historias ajenas pero me sigo preguntando la legitimidad de las almas gemelas. no es que me falten casos para probar mi (casi plagiada) teoría de que encontrar al amor de tu vida no significa que te vaya a acompañar el resto de tu vida, digo, hay quienes nunca lo encuentran (sin que esto demerite las razones de su existencia, claro) y aún así pueden ser felices y vivir todos los años que les toquen. en fin, ¿cómo saber?
no era yo, era el otro, ése que siempre estuvo entre los dos, ése con quien no tuviste la decencia de negarme
el despecho es como el sueño, pocas veces embriaga… ni siquiera por costumbre, es el típico sentimiento cómodo, como de la gente que se empeña en no estar bien….
hay pocos vicios tan malos como el trabajo, y es que es un mal necesario, a menos claro que sé tenga una gran herencia esperando en algún lado, pero para los simples (sic) mortales como uno no queda otro remedio que ahogar los malos pensamientos entre ocupaciones.. y bueno, qué mejor que la terapia remunerada… ya me quiero ir….