< edblog: mágico musical >
era viernes

y algo dentro de mípedía no levantarme, pero con tantas cosas que hacer acabé haciéndolo. Mientras buscaba que ponerme una voz me repetía por favor hoy no te vistas de negro, hoy no, y por alguna razón le hice caso… como siempre.
Así sacaban los bomberos y paramédicos al pobre señor de entre los fierros retorcidos de lo que alguna vez fue su vehículo. Eran como las tres de la tarde cuando un camioncito rojo chocó por detrás a una camioneta de esas que reparten leche, la cual se salió del carril e invadió el contrario, chocando de frente con otra camioneta, al impacto se le sumaron otros dos o tres automóviles por lo que pude entender al día siguiente en la reseña del periódico. Los tripulantes del camión rojo huyeron. Yo llegué al perímetro del accidente como a eso de las 4:20, me sentícomo en periférico a las 4 de la tarde en viernes, autos, camiones, todos a mi alrededor y todos parados. A míme tocó quedarme parado en un puente, y cuando empezamos a avanzar - si es que asi se le puede llamar al hecho de moverse un metro y luego estar parado otros 10 minutos- y logré bajar del puente los dos carriles de la carretera federal número 45, en su tramo Silao-Irapuato, se habían convertido en 5 o 6 entre acotamiento, terracería, sembradíos y etcétera. Y los minutos transcurrían sin poder ver más que parte trasera de otro camión.

-Mierda!- pensé a los 15 minutos, ¿quién sabe que habrá pasado? ¿quién sabe cuano tiempo estaré aquí? Llamé a mi casa sólo para avisar que estaba atorado y que no sabía cuanto tiempo iba a tardar en llegar. Por lo menos tenía cigarros y un disco con canciones cantables.

-Mierda!- otros 15 minutos habían transucurrido y, teniendo en cuenta que por estas latitudes el sol de las 4 de la tarde es aún muy grosero, ya me empezaba a asfixiar. Otro cigarro?, no, hace demasiado calor. El disco ya empezó otra vez.

-Mierda!- Muero de sed, si estuviera en el periférico por lo menos habría alguien vendiendo algo pero estoy parado a la mitad de la carretera, y si hay unos restaurancitos por ahí, pero ni modo que me baje y deje el carro aquí, ¿qué tal que comenzamos a avanzar?…

-Mierda!- el güey de atrás tiene un Gatorade, ojalá se le caiga o esté caliente.. no, no parece estar caliente, en verdad lo está disfrutando…otro cigarrito.

-Mierda!- ya dio otra vuelta el disco, o llevo mucho tiempo aquío debo grabar discos más largos, jeje, por lo menos al güey de atrás ya se le acabó el Gatorade ahora habrá alguien más que sepa de mi sufrimiento…. Por fin! comenzamos a avanzar.

De donde me había quedado parado a Irapuato sólo quedaban 5 minutos de camino _-a velocidad normal- pero he de haber tardado otros 20. Para cuando llegué a la oficina traía un grado tal de deshidratación que me tomé como medio garrafón mientras trataba de relajarme…

-Mierda!- dejé la llave del baño en mi casa!

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