últimamente me la he pasado diciendo que hay días y hay días… hoy es uno de esos días donde no encuentro refugio de mi mismo. Los días pasan en señal de que al final todo pasa, hasta uno… pero el momento no es tan efímero como pareciera… el instante se imprime, va quedando poco a poco en el mural tatuado de nuestros silencios, en la sangre que deja la pluma mientras describe uno por uno los pasos dados en el contorno de nuestra columna vertebral… y qué de lo que se queda en la corteza cerebral? pequeños signos ignotos codifican las múltiples verdades que pudimos profesar a lo largo de nuestros tantos siglos…. y aún asíhay días en que no encontramos el sentido de pertenencia.. .no de tener algo sino de que algo (o alguien) nos tenga, asípodemos pasar semanas en busca de la mágica inspiración para poder contar nuestras miserias, tal vez para provocar dos o tres palmadas en el hombro, mil y un empatías o sólo (clamarían la mayoría) por no dejar que las memorias se pudrieran tras la piel; podríamos buscar dos razones y un atuendo calificable de sexy, salir a buscar un poco de diversión o compasión; conseguir dos besos y tres mil halagos y aún asíno sentir… porque hay días en que uno no es, no está, ni se conmueve o mueve con la brisa trágica de la melancolía, ni se deja ir entre los brazos de una novel doncella motivacional… hay días y hay razones, todos las creemos suficientes y a veces necesitamos unas más poderosas por las cuales poder abandonar todo o simplemente dormitar mientras las enredaderas trepan por los muros ahora desiertos de lo que alguna vez llamamos nuestra habitación, y despertar dentro de mil años, ya sin castillos hadas o dragones… con sólo la vieja resolución - cual conjuro- de dejar pasar los días asípara encontrar mejores….
When the cat is away, the mice will play… Valentine