Que me hacen recordar lo que vivimos y lo que no… y empiezo divagar y sueño con el día que me quieras, ese día que vendrá a iluminar las tardes negras en que caso moscas en la casa. Y es que sí, efectivamente no es lo mismo ahora que te has ido y sólo espero que cuando la fuerza del destino caiga sobre mítrayendo de vuelta la maldita primavera, a encontrarme más callado que la H, pueda decir finalmente que ya no te extraño. Y aún asíme veré en el espejo y recordaré la tarde en que te vi venir y aunque no vuelva a tener aquello que me diste, me basta con creer que en tu recuerdo siempre seré aprendiz de arrebatos; y en tus inmensas noches tal vez, quizás soñarás con la antología de besos que me hicieron distinguir entre tú y mil mares. Y al final de todo seguiré esperando que me quedes tú a sabiendas de que yo dejaré de amarte cuando los sapos bailen flamenco… y aunque fuera asísabes que puedes contar conmigo, que estaré siempre debatiendo con los años que me quedan acerca de pedirte que te quedes. Pero, ¿qué pides tú?
A lazy sheep thinks its wool heavy… Georgette