< edblog: mágico musical >
a veces

me quedo bien clavado con una idea. Todo esto surgió a partir del post anterior y de mi muy arraigada costumbre de ver las noticias a la hora de la comida, ya sea en la versión de Lolita Ayala/Diane Pérez o en la de Lourdes Ramos - codificada para chilangos. El caso es que no deja de asombrarme -y quizá azorarme- el fetichismo que los mexicanos profesamos, y aunque esn esta específica ocasión puedo sentirme muy complacido por no pertenecer al grupo en cuestión, sé que de un momento a otro me veré en vuelto en algún caso semejante.
El fetichismo del mexicano es aplicable a todo, pero claro, es más fácil profesarlo cuando hay alguna moda, por ejemplo con el Papa. El Papa falleció, pobre, sí, fue un suceso de importancia mundial, de énfasis para los católicos, pero ¿qué hicieron los mexicanos?, sacaron el papamóvil (o sería papamobile?) y se congregaron en las calles del D.F. para verlo dar su última vuelta… okey okey, estaban conmocionados, tenían un tapón de congoja que les impedía pensar claramente, pero oh! sorpresa! HABEMUS PAPAM!!, y entonces nombran al nuevo señor y ¿qué hacen los mexicanos?, descubren que el nuevo Papa, pero antes de ser Papa, vino a México y estuvo en GDL, y lo investigan hasta poder mostrar en la tele en cadena nacional todas las fotos de la gente con el nuevo-papa-antes-de-que-fuera-papa-pero-fue-papa-al-fin-por-eso-es-importante y que ésta es la cama donde durmió y éste el piso que pisó, el cielo que lo cobijó y el aire que respiramos fue respirado alguna vez por él también…
Y éstos son los ejemplos de moda, nadie sabe lo que nos depare el futuro o en lo que pueda convertirse el rayito de esperanza alias AMLO. Si hay un Dios, que nos ampare de nosotros mismos…

postdata

La verdad es que no me había permitido pensar en ti y en tu partida. No sé cual o cuales fueron las distracciones, si la gripa, la medicina, el trabajo, el coche, la lluvia o tan sólo la vida y sus malabares. Tal vez es por todo lo anterior que hoy me encuentro particularmente sensible, por haberme estado tragando tanto y al mismo tiempo tan poco. Y es que hoy que entre pagos, premios, llamadas, palacio, películas y desperate housewives saltas a mi mente y me pregunto que siento en realidad.
Sí, te fuiste, ¿y qué?, ¿qué diferencia hace?. Tal vez es sólo que necesito inventarme un drama para hacer de cuenta que hay algo en mi vida que realmente importa o figurarme que tal vez hay alguien por quien reir, llorar, luchar y escribir.
En algunas ocasiones me he sentido patético ¿sabes?, sé que tengo un tanto de obsesivo y un poco menos de maniático, no dejando atrás -como bien conoces- mi lado neurótico… Es curioso, se supone que la vida pase y uno encuentre a la media naranja sin que un instructivo diga como darnos cuenta de ello. Quizá me he empeñado en encontrar detalles para poder hacer de ti mi ideal, sí, yo también lo he llegado a pensar, pero aún asísiguen brincando frente a mímil y un razones para querer estar contigo.
No necesito una respuesta, la sé. Y no diré más, aunque ya no me lo creas. Si escribo hoy es porque en el fondo quería explicarte que estos últimos días no te presté la atención necesaria -si es que acaso te diste cuenta- no porque me importaras menos o tuviera demasiadas ocupaciones y/o preocupaciones, no, creo que sabes que eres la única persona en este mundo a la que le permitiría disponer de mi tiempo y de mi espacio sin restricciones, pero no hubiera soportado una despedida, el tener que desearte suerte cuando dijeras me tengo que ir y fingir que ante todo soy tu amigo porque en el fondo los dos sabemos que nunca seré todo el amigo que quisieras o necesites y que con la grieta creciendo en el fondo de mi alma aprovecharé tu ausencia y la distancia para intentar olvidarte y hacerme una vida donde no te encuentre en cada hora/nota/verso/vaso/coche/vodka/tele/sábana/canción/café/cigarro/letra… y no porque en algún momento hayas dejado de valer la pena o la vida sino porque hasta tú estás esperando que por fin lo haga.

No dudes y disculpa mi atrevimiento: hoy hace justamente un año que no nos vemos.

una de fantasmas

Estábamos ahí, con la vieja casona a un costado y el ocaso a unos cuántos minutos. Siempre me interesaron los fenómenos metafísicos pero nunca pensé que encontraría otro loco (o locos) con quien compartir ese tipo de gustos. Los había conocido hacía pocos días, excepto a uno de ellos que estaba casado con una vieja amiga, y aún después de tantos, no sabía de su extraña afición; fue un miércoles cualquiera, de esos en que jugaba cartas hasta que se acababa el día o el dinero. Los apostadores estábamos en la cocina mientras el grupo expedicionario preparaba todo para su excuersió a la vieja casona abandonada. La verdad es que no recuerdo bien los detalles, pero sé que acabé comprometiéndome a ir en la siguiente expedición.

La casona estaba apenas en las afueras de la ciudad, era un recinto tan poco llamativo que uno hubiera pensado que ni los espíritus podrían haberlo escogido para habitar. Parecía como una casa de interés social pero tres veces del tamaño habitual. Llegamos como a las cinco de la tarde, porque los locos querían probar el equipo que utilizaban para documentar todo. Habían descubierto que los fantasmas, por lo menos los de esa casa, podían ser vistos únicamente por medio de un lente fotográfico y un diafrágma número 16, asíque todos íbamos preparados con nuestras cámaras, no sólo por el aspecto fílmico, sino por el de mera supervivencia; todos, menos yo claro, que había olvidado el rollo en la mesita junto a la puerta de salida.

- En cuanto se oculte el sol comienza el espectáculo- no sé a quien le oídecir, pero la emoción se me clavaba en el pecho, el sol estaba bajando lentamente tras las insípidas colinas del paraje tan poco campestre. Tomé la cámara y observé.

No sé cuanto tiempo pasó. Lo último que recuerdo es el último rayo de luz apagándose y el brillo de la luna que hipnotizaba. No es verdad, recuerdo que se acabó la luz, y poco a poco fue apareciendo una silueta luminosa, era como una mujer, pero no lo era, no lo sé, recuerdo su cuerpo girando, pero… no, no sé, ha y imágenes que se mezclan dentro de mi cabeza, niñas con vestidos blancos de corazones rojos corriendo por la sala, pero ¿qué sala? no es mi casa, es todo muy confuso.

Todos estaban a mi alrededor, pero no en el coche, ni en el campo… estábamos dentro de la casa. Todos juran que fui yo quien los llevé adentro y que descubríun pasillo detrás de una cortina a la que nadie se le ocurrió nunca inspeccionar. El pasillo terminaba justo en la sala, la misma sala de mis borrosos recuerdos, esa sala donde desperté ante la mirada atónita de quienes me acompañaban. Aún no descifro que fue lo que ocurrió, pero en mis sueños aún veo a las niñas correr tras de una enorme pelota morada, tal vez algún día despierte y tenga las respuestas….

es que era destino

Una de las cosas que más me conflictúa es eso del destino”. Es un concepto demasiado personal y demasiado auto-infligido. Habemos quienes confiamos ciegamente en que el destino se va a encargar de poner todo en su lugar y hay quienes piensan que de no ser por el dedo que movieron cuando se sonaron la nariz nada hubiera ocurrido. Estas últimas personas son más felices, no viven pensando en el mañana como obra de un plan maestro y el dejar los eventos impredecibles a la responsabilidad de la casualidad es un acto bastante acertado desde mi punto de vista. ¿Por qué? Pues porque quienes creemos en el destino a veces estamos tan enfrascados en ello que nos ponemos a buscar en cada detalle una señal de que el camino se está abriendo y tendemos a pensar que todo, absolutamente todo está predestinado, incluso el hehco de que hoy me haya puesto ropa interior gris va a alterar el curso de mi detino de alguna extraña y tal vez hasta enferma manera. Lo mismo sucede en el ámbito del trabajo y del amor, aunque es este último el que suele pegar más fuerte. A veces creemos que el conocer a alguien era destino y que esa es la persona indicada para nosotros y en ocasiones hasta pensamos que no importa lo que suceda, como esa persona es nuestro destino, podrán pasar mil años y aún asíserá el amor que nos corresponda. Podría ser cierto, pero en las mismas jugarretas del destino es quizá demasiado pretensioso decir que sabemos porque el destino [si es que en verdad lo hizo] puso a determinada persona en nuestro camino. La mayoría de las veces no nos detenemos a pensar que el camino que teníamos planeado pueda cambiar totalmente por conocer a alguien o que de evento en evento todo esté ligado y el asunto ya haya concluido su misión por tenernos el día de hoy justo donde debemos estar o al menos en el umbral de la próxima parada…

para finalizar

este año me permitiré citar el brindis que me enseñó una querida amiga, esperando que el año nuevo comience sin darme cuenta y que me de cuenta antes de que comience a pesarme. Salud! [para todos]

el que vino toma
ningún accidente tema
pues ni el fuego le quema
ni le da hambre aunque no coma

feliz año.

de mi soledad (desolación)

podría hablar y hablar por meses, pero es curioso, no me siento solo. Me faltan algunas cosas [personas] y carezco de muchos momentos que bien podrían existir en mi memoria, pero aun asíno me siento solo. Es cierto, muy cierto, que no hay nadie junto a mípara compartir esos instantes que no se pueden compartir con los amigos ni con la familia ni con nadie más, es cierto que hay días en que los suspiros inevitablemente se apoderan de míy brotan sin remedio en prodigioso intento de hacerme sucumbir al drama de vivir así. Es cierto, también, que hay noches en que sueño con ese alguien especial, a quien muchos ya encontramos, pero por alguna razón [o excusa] no está aquí, (ni yo ahí) y el silencio se hace largo, y la respiración se corta. Todo eso es cierto, pero aun asíno me siento solo, quizá [y sólo quizá] por haber sido yo el que me condenara a esa soledad…

desolación

el viento ya no vive,
el sol ya no murmura,
mis sueños tiñen
el alba
de gris desolación.

no queda nada del verano,
ni del sueño
o de la noche,
sólo el alma en trizas,
un sopor.

y en la desolación
sólo ocurres tú.

anoche

soñé contigo, soñé que estabas sin estar, soñé que eras como siempre has sido. Tras el sueño recordé que en tu tiempo estamos solos y en el mío sólo recordamos y para no olvidar lo que antes fuimos hoy olvido que ya no lo somos.
Anoche me di cuenta que no estabas, y entre penumbra y desesperación limpié todo, todo. Entre los rincones [y mis recuerdos] me encontré con pedacitos de ayer que inútilmente intenté hacer vigentes.
Anoche, busqué tu aroma y lo borde en la almohada, busqué tu forma y la imprimíen la sábana. Y pensé que aún asíno estaba completo, entonces saqué mis fantasías y de ellas pinté el vaho en los cristales y cuando llegué al clímax de mi imaginación guardé en una cajita todas las preguntas que no te supe contestar.
Anoche, cuando ya todo era silencio y la ausencia se parecía más a tí, busqué el deseo para con él tatuar tu sombra en mi pecho y colgar estrellas en lo alto de la habitación.
Anoche te soñé y por un instante, te tuve junto a mí.