dicen que la distancia es el olvido y también que el hogar es donde el corazón está y bueno, yo sé que la relación-moraleja-circunstancia es por demás inteligible que no obvia… porque obvio sólo es el final de las malas películas de estos tiempos y obvio es todo lo que analizamos con desdén después de un tercio de siglo y siempre resulta abrumadora la sensación de haber tenido una epifanía de carácter completamente intuitivo y aún así haber sido todo lo animales que la tierra nos permite ser y caer como caperucita en el lodo.
Y no para atascarnos, aunque nunca falta quien tenga más mal gusto. Que para eso inventaron la mercadotecnia, para venderles a unos el sueño de ser increíblemente felices con dos pesos y a otros convencerlos de que nunca tendrán el suficiente dinero para comprar la felicidad. Todos somos clientes y todos tenemos la capacidad de elegir en que caja del super nos formamos, sea la rápida que siempre está llena de bestias con 40 productos o una más lejos que estará vacía hasta el segundo en el que pongamos un pie delante.
Eso sí es obvio. Las leyes no son casualidad, a excepción de las del código civil y penal y ésas; yo me refiero a las de la física y otras barbaridades. Quiero que alguien me mencione a la primera persona que no ha visto caer de tan podrido, como manzana, chabacano o bien llámesele albaricoque. No somos más que células en éxtasis reproduciéndose a cada instante… y aún así el sexo sigue causando impacto… ¿pero qué nadie es capaz de ver que estamos en constante reproducción? que cada uña, pelo y centímetro de piel es un fragmento más de vida que le otorgamos al universo? como todo ser vivo, el prolongarse no es una opción.
Y aún así a veces nos damos el lujo de presumir de que pensamos, de que creamos, imaginamos, volamos, tomamos, chocamos y nos bajamos como si nada… como si hiciéramos algo espectacular, como si el pensamiento fuera inherente a sólo una franja del espectro evolutivo y lo peor es que tenemos todas las armas para seguir creyéndonos ese cuento, porque más que estúpido el humano es irresponsable y más que por naturaleza por convicción y hábito.
No hay nada que me haga más feliz que ver a alguien atenerse a sus consecuencias y enfrentar sus decisiones con la misma entereza con que las tomó. Sin necesidad de involucrar otras vidas/horas ni otros tiempos/cuerpos.
Pero vale, que alguien de algo se tiene que morir…
Y al final, siempre podemos tomar lo que llamemos dignidad en brazos y montarnos un cuento que nos ponga más contentos y a la larga nos deje más tranquilos y con el cuento de la vez en que ganamos por conservar la integridad… que, Dios!, esa no se pierde ni se mantiene, esa se inflinge en cada acto, porque siempre hay quienes tienen la manía de limpiarse la mierda en el pasto del vecino, porque no son capaces de sobrevivir con su propio olor. Y aún así…
puedo entender tu tendencia a la putrefacción, pero no puedo entender el porqué de mi devoción…